• mi√©. Ago 12th, 2020

Ciencia Y Educación

Cahokia: las pir√°mides ocultas del Misisipi en EEUU.

Cahokia: las pir√°mides ocultas del Misisipi en EEUU.

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Cuatro siglos antes de la llegada de Col√≥n a Am√©rica, los nativos de Illinois crearon una ciudad que lleg√≥ a sostener una poblaci√≥n de 35.000 habitantes, con m√°s de cien mont√≠culos de tierra y un vasto radio de influencia. ¬ŅQu√© fue este lugar que hoy los estadounidenses llaman Cahokia, y qu√© ocurri√≥ con √©l?¬†

 

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Cuatro siglos antes de la llegada de Col√≥n a Am√©rica, los indios de Illinois crearon una ciudad que lleg√≥ a sostener una poblaci√≥n de 15.000 habitantes, con m√°s de cien mont√≠culos de tierra y un vasto radio de influencia. ¬ŅQu√© fue este lugar que hoy los estadounidenses llaman Cahokia, y qu√© ocurri√≥ con √©l?

Don Burmeister

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Bulliciosa en sus buenos tiempos, la hoy tranquila plaza central de Cahokia es parte de un sitio histórico de 890 hectáreas. En su época de apogeo la ciudad tenía 1.600 hectáreas de extensión y 120 montículos de tierra, de los cuales sobreviven 80.

 

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El Montículo de los Monjes ocupa el centro de las 890 hectáreas del Sitio Histórico Estatal de Cahokia Mounds, un bien cultural del Patrimonio de la Humanidad que conserva 80 montículos; algunos se usaban como plataformas de construcción, otros para enterramientos.
 

 

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Tablilla del Hombre Pájaro, 1250-1350; sitio Histórico Estatal de Cahokia Mounds, Illinois
¬†Las cuentas de concha que rodean esta tablilla de piedra se hallaron en un t√ļmulo .

cortesía del Museo Estatal de Illinois

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M√°scara de cedro, hacia 1400; Spiro Mounds, Oklahoma
Espíritus y chamanes estaban muy presentes en Cahokia y otras comunidades constructoras de montículos, como revela esta máscara ceremonial.
 Ernest Amoroso / Museo Nacional del Indio Americano

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Botella-efigie de la madre, 1250-1350; East Saint Louis, Illinois
Las escenas cotidianas representadas en las obras de arte incluyen a una madre amamantando a su bebé.

 

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Serenas bajo la niebla matutina, las plazas que rodean el Montículo de los Monjes eran un hervidero de gente durante su construcción, que requirió 15 millones de cestos de tierra. En lo alto se erigió un gran templo o palacio, quizás escenario de ceremonias religiosas.
 

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Pipa en forma de rana con sonajero, 1250; St. Clair County, Illinois
Descubierta en un t√ļmulo en unos acantilados con vistas a Cahokia, esta pieza, llamada as√≠ por el sonajero que la rana lleva en la mano derecha, puede representar a un cham√°n disfrazado de anfibio.

cortesía del Museo Estatal de Illinois

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Piedras de chunkey, 1050-1200; Cahokia Mounds, Illinois
El chunkey, un deporte en el que se usaban piedras en forma de disco, era popular en toda la regi√≥n del Mississippi. Un jugador hac√≠a rodar su piedra por el suelo mientras sus oponentes lanzaban lanzas para se√Īalar d√≥nde se detendr√≠a.

cortesía del Museo Estatal de Illinois

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Pipa-efigie de un jugador de chunkey, 1250-1350; Condado de Muskogee, Oklahoma
Pipa que representa a un jugador de chunkey.

 Centro Científico de Saint Louis

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Los arqueólogos que excavaron Cahokia en la década de 1960 descubrieron restos de lo que apodaron Woodhenge, unos postes de cedro dispuestos de forma circular que funcionaban como un calendario solar. Una reconstrucción moderna demuestra la complejidad astronómica de Cahokia, comparable a otras civilizaciones antiguas.

 

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Concha de buccino grabada, 1200-1400; Condado de LeFlore, Oklahoma
Una concha de buccino grabada, descubierta en Spiro Mounds, representa a un hombre pájaro, figura frecuente en muchas piezas de la cultura del Mississippi. 

 

Ernest Amoroso / Museo Nacional del Indio Americano

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Placa de cobre repujado, 1200-1400; Condado de Dunklin, Missouri
Desenterrada por un agricultor mientras araba un campo, esta placa, que representa la figura de un hombre pájaro, está hecha de cobre procedente de la región de los Grandes Lagos. Este hecho demuestra que Cahokia y otras comunidades formaban parte de una amplia red comercial.

Museo de Arte Mildred Lane Kemper / Universidad Washington en Saint Louis / donaci

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Una empalizada similar a a este tramo reconstruido de Cahokia med√≠a unos tres kil√≥metros de largo y proteg√≠a la zona central de la ciudad de los ataques. La empalizada original estaba recubierta de barro y fue reerigida varias veces a lo largo de un per√≠odo de 200 a√Īos, lo que podr√≠a indicar que hubo un incremento de los conflictos causados por la escasez de alimentos que provoc√≥ la sequ√≠a.

 

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M√°scara de cedro, 1250; Condado de Fulton, Illinois

Esta m√°scara de cedro hallada en el yacimiento de Emmons, en Illinois, es una de las pocas piezas de madera de la cultura del Mississippi que han sobrevivido. Esta cultura surgi√≥ hace m√°s de 1.000 a√Īos y desapareci√≥ en el siglo XVI, antes de la llegada de los europeos. Adornada originalmente con cobre, la m√°scara pudo formar parte de un sonajero uilizado en danzas ceremoniales.

Ira Block / cortesía del Museo Estatal de Illinois

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Gorjal de concha, 1250-1350; Castalian Springs Mound, Tennessee
Un gorjal realizado con una concha procedente del golfo de México representa a un guerrero que sostiene un mazo en una mano y la cabeza de un enemigo en la otra.

Ernest Amoroso / Museo Nacional del Indio Americano

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El Mont√≠culo de los Monjes, al fondo de la imagen, tiene un tama√Īo colosal: 623.000 metros c√ļbicos de tierra que se elevan unos 30 metros y con una planta de cinco hect√°reas, m√°s del doble que el Coliseo de Roma.

 

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Hasta mediados de la d√©cada de 1800, Big Mound era uno de los mayores t√ļmulos indios de Estados Unidos. Im√°genes de su destrucci√≥n alentaron m√°s adelante iniciativas para evitar que los mont√≠culos de Cahokia corriesen igual suerte.

Thomas M. Easterly / Museo de Historia de Missouri

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Para los habitantes de Saint Louis, a pocos kil√≥metros de Cahokia, los mont√≠culos eran poco m√°s que dep√≥sitos de tierra de f√°cil acceso. Tardaron a√Īos en nivelar Big Mound, de unos 9 metros de alto y 91 de largo. Ajenos a su valor hist√≥rico, en 1869 retiraron los √ļltimos restos de tierra para asentar la base de una v√≠a f√©rrea.

Thomas M. Easterly / Museo de Historia de Missouri

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Un monumento conmemorativo en el norte de Saint Louis se√Īala la localizaci√≥n de Big Mound, que fue uno de los mayores t√ļmulos indios de Estados Unidos.

Don Burmeister

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El √ļltimo mont√≠culo indio de Saint Louis tiene por fin un protector. Tras un a√Īo a la venta, Sugar Loaf Mound fue adquirido por los osage, una de las varias tribus que afirman descender de los cahokianos. Su plan es demoler la casa y restaurar el recuerdo.


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La ciudad olvidada de Estados Unidos.

Si alguna vez construyen un hipermercado en Machu Picchu, me acordar√© de Collinsville Road. Estoy en Illinois, en el coraz√≥n de la que en su d√≠a fue la mayor civilizaci√≥n desarrollada entre los desiertos de M√©xico y el √Ārtico norteamericano (la primera ciudad de Estados Unidos y tal vez el m√°ximo logro de los amerindios), y no consigo pensar en otra cosa m√°s all√° de lo que ven mis ojos: un tajo de cuatro carriles que hiende este sitio hist√≥rico.

Machu Picchu. Cien a√Īos del descubrimiento de Hiram Bingham

 

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En vez de imaginar los miles de personas que otrora bull√≠an en la Gran Plaza, no dejo de pensar que Cahokia Mounds, uno de los pocos (concretamente ocho) bienes culturales del Patrimonio de la Humanidad de Estados Unidos, tiene en su centro una valla pu¬≠¬≠blicitaria de El Rey de las Alfombras.Pero supongo que Cahokia ha tenido suerte. A menos de 16 kil√≥metros al oeste, los antiguos mont√≠culos indios que a principios del siglo XIX valieron a Saint Louis el sobrenombre de Mound City (ciudad de los mont√≠culos) casi hab√≠an desa¬≠parecido a principios del XX. Hoy s√≥lo sobrevive uno, junto a algunas fotograf√≠as y un peque√Īo camino llamado Mound Street. El desarrollo im¬≠¬≠placable del siglo XX se cobr√≥ un precio muy alto en Cahokia: en 1931 unos productores de r√°bano picante arrasaron el segundo mont√≠culo en tama¬≠√Īo para obtener material de relleno, y el lugar ha sido ocupado sucesivamente por una casa de apuestas, una promoci√≥n de apartamentos, un aer√≥dromo y un autocine porno. Pero la mayor√≠a de los elementos b√°sicos ha resistido, y casi todos gozan hoy de protecci√≥n. Cahokia Mounds tal vez no sea el colmo de la belleza, pero con sus 1.600 hect√°reas (890 de las cuales son sitio hist√≥rico estatal) es el yacimiento arqueol√≥¬≠gico m√°s grande de Estados Unidos, y ha cambia¬≠do la vi¬≠¬≠si√≥n que ten√≠an los americanos de c√≥mo viv√≠an los indios antes de la llegada de los europeos.

Cahokia fue la culminaci√≥n, y tal vez el origen, de lo que los antrop√≥logos denominan la cultura del Mississippi, un conjunto de comunidades agrarias que desde antes del a√Īo 1000 ocupaban el Medio Oeste y el Sudeste norteamericanos y conocieron su apogeo alrededor del siglo XIII. La idea de que los amerindios pudieran haber construido algo semejante a una ciudad se antojaba tan ins√≥lita a los colonos europeos que cuando se toparon con los mont√≠culos de Cahokia (el mayor de los cuales es un coloso de tierra de diez pisos de altura, compuesto por m√°s de 623.000 metros c√ļbicos de tierra), por lo general los atribuyeron a alguna civilizaci√≥n extranjera: fenicios o vikingos, o quiz√°s una tribu perdida de Israel. Todav√≠a hoy el concepto de una ciudad india choca de tal forma con la noci√≥n estadou¬≠nidense de la vida ind√≠gena que se dir√≠a que aqu√≠ no termina de asimilarse, y tal vez sea esa disonancia cognitiva el motivo de que se haya hecho caso omiso de la existencia misma de Cahokia. Al preguntar a un estadounidense si sabe qu√© es Cahokia, fuera de Saint Louis no he encontrado un solo interlocutor al que le sonase.

 

 

Cahokia: las pir√°mides ocultas del Misisipi en EEUU.

Esa ignorancia viene de lejos. La primera descripci√≥n detallada de los mont√≠culos de Cahokia sali√≥ de la pluma de Henry Brackenridge, abogado e historiador aficionado que visit√≥ el lugar y su enorme mont√≠culo central en 1811, cuando exploraba la pradera circundante. ¬ęMe embarg√≥ un grado de asombro que nada tiene que envidiar al inspirado por la contemplaci√≥n de las pir√°mides de Egipto ‚Äďescribi√≥‚Äď. ¬°Qu√© formidable acumulaci√≥n de tierra! Aquello debi√≥ de exigir a√Īos de trabajo y miles de obreros.¬Ľ Pero los art√≠culos period√≠sticos que publicaban su hallazgo no despertaron el menor inter√©s. De eso se quejaba en una carta remitida a su amigo el ex presidente Thomas Jefferson, y con contactos en tan altas esferas el descubrimiento de Cahokia acab√≥ por divulgarse. Por desgracia la mayor√≠a de los estadounidenses, entre ellos posteriores presidentes, hicieron o√≠dos sordos. Estados Unidos estaba empe√Īado en deshacerse de los indios, no en apreciar su historia. En 1830 el presidente Andrew Jackson promulg√≥ la ley de Desplazamiento de los Indios (Indian Removal Act), que ordenaba el realojo de los nativos orientales en la margen occidental del Mississippi, bas√°ndose en la idea de que los indios eran n√≥madas salvajes que de todos modos no sab√≠an explotar la tierra. Las pruebas de la existencia de una antigua ciudad india (comparable en tama√Īo al Washington, D.C., de la √©poca) habr√≠a complicado la cosa.

Ni siquiera las universidades estadounidenses prestaron demasiada atenci√≥n a Cahokia y otros yacimientos aut√≥ctonos hasta 1950. Prefer√≠an enviar a sus arque√≥logos a Grecia, M√©xico y Egipto, donde los relatos de civilizaciones ancestrales ofrec√≠an un tono ex√≥tico y rom√°ntico. Los pocos paladines de Cahokia y de las zonas de mont√≠culos cercanas a East Saint Louis y Saint Louis defendieron una causa pr√°cticamente perdida contra la urbanizaci√≥n y el abandono durante buena parte de un siglo. Estos dos √ļltimos yacimientos, que se contaban entre las m√°s im¬≠¬≠portantes comunidades de la cultura del Mississipppi, fueron destruidos y asfaltados. Y aunque el Mont√≠culo de los Monjes (Monks Mound), as√≠ llamado por los monjes franceses que en tiempos moraron a su sombra, se convirti√≥ en 1925 en un min√ļsculo parque estatal, se utilizaba como pista de trineo y escenario de la tradicional b√ļsqueda infantil de huevos de Pascua. El resto de Cahokia vivi√≥ un olvido casi total hasta 1960.

Y entonces la historia demostró su sutil sentido de la ironía, porque Cahokia apareció en el mapa por la obra más grande que habría de desgarrarla. El programa de autopistas interestatales del presidente Dwight Eisenhower, una iniciativa que obró en el paisaje estadounidense un cambio tan radical como el que en su día implicara el ferrocarril, contemplaba el estudio de los yacimientos arqueológicos que encontrase a su paso. Aquello se tradujo en la mayor financiación para hallazgos arqueológicos jamás vista, amén de una detallada programación que indicaba dónde excavar, cuándo y cuánto tiempo. Como la antigua ciudad iba a ser atravesada por dos carreteras (una secciona hoy la Plaza Norte de Cahokia, creando un emparedado viario con Collinsville Road, medio kilómetro al sur), los arqueólogos emprendieron un estudio sistemático del lugar. Y lo que hallaron fue una auténtica revelación.

Se evidenci√≥ que Cahokia era m√°s que un formidable apilamiento de tierra o un lugar ceremonial que espor√°dicamente congregaba tribus desperdigadas. En casi todos los sitios donde ex¬≠¬≠cavaron, los arque√≥logos encontraron viviendas, prueba de que la comunidad estaba integrada por miles de personas, y muchos de esos hogares se hab√≠an construido en un plazo brev√≠simo. De hecho, parece que la ciudad surgi√≥ alrededor de 1050 pr√°cticamente de la noche a la ma√Īana, un fen√≥meno al que hoy se denomina ¬ębig bang¬Ľ. La gente lleg√≥ en tropel de las √°reas circundantes, erigieron casas y en un abrir y cerrar de ojos construyeron la infraestructura de una ciudad, con mont√≠culos coronados por edificios y una gran plaza polivalente (del tama√Īo de 37 campos de f√ļtbol), utilizada para encuentros deportivos, fiestas comunitarias y celebraciones religiosas.

M√°s interesante a√ļn fue hallar evidencias de¬† rituales. Al excavar lo que documentaron como Mont√≠culo 72, los arque√≥logos encontraron los restos de 53 mujeres y un hombre de alto rango, as√≠ como los esqueletos de cuatro hombres .

El hallazgo echaba por tierra la creencia de que los nativos americanos viv√≠an en comunidades igualitarias sin las jerarqu√≠as, a menudo mantenidas por la fuerza bruta, que defin√≠an a otras muchas civilizaciones. ¬ŅFue Cahokia un imperio, como las civilizaciones mesoamericanas meridionales? Era prematuro afirmarlo, pero sin duda en ese lugar hab√≠a sucedido algo importante, y merec√≠a la pena desentra√Īar el misterio.

Las Cuevas de los Mil Budas

 

Las Cuevas de los Mil Budas

 

Para entender Cahokia, el primer paso es subir los 156 escalones del Montículo de los Monjes. Desde la cima llana de este coloso (cuya planta de 5 hectáreas supera la base de la Gran Pirámide de Keops) no sólo se intuye el trabajo invertido en su construcción, sino también el posible motivo que llevó a erigir aquí la ciudad. Desde lo alto se abarcan los dominios de Cahokia: la vasta llanura de inundación conocida como American Bottom, que se extiende desde Saint Louis hasta una larga línea de riscos cinco kilómetros al este de Cahokia y hasta donde alcanza la vista si se mira al norte y al sur. Tras dirigir la construcción del que quizá fuese el punto más alto de los 450 kilómetros cuadrados de llanura, un caudillo o sumo sacerdote dominaría a vista de pájaro toda la tierra bajo su mandato.

Obviamente, esta hip√≥tesis presupone que en Cahokia hab√≠a un √ļnico l√≠der, dato que no nos consta. Ni siquiera sabemos c√≥mo se llamaba el lugar (el top√≥nimo se tom√≥ de una tribu que vivi√≥ en las cercan√≠as en el siglo XVII) ni con qu√© gentilicio se identificaban sus habitantes. Al carecer de escritura, dejaron tras de s√≠ la misma escasez de indicios que tanto dificulta la comprensi√≥n de las sociedades prehist√≥ricas. (La cer√°mica ayuda mucho, ¬Ņpero qu√© averiguar√≠a de nosotros una cultura for√°nea si se limitase a estudiar nuestras vajillas?) Si descifrar la historia es fuente de pol√©micas, no digamos ya la prehistoria. ¬ęYa sabe lo que se dice ‚Äďapunta Bill Iseminger, un arque√≥logo que lleva 40 a√Īos trabajando en Cahokia‚Äď. Mete tres arque√≥logos en una habitaci√≥n y tendr√°s cinco opiniones.¬Ľ

Y no exagera mucho. Incluso cuando coinciden en lo relativo a Cahokia, los expertos tienden a presentar sus tesis de tal modo que se antojan ant√≠tesis. Pero existen puntos de consenso. Todos aceptan que Cahokia se desarroll√≥ con rapidez cuando el ma√≠z llevaba un par de siglos formando parte importante de la dieta local, que congreg√≥ a los pueblos del American Bottom y que eclips√≥ tanto en tama√Īo como en capacidad a otras comunidades del Mississippi. Las discrepancias suelen ser respecto al n√ļmero de habitantes, el grado de centralismo de su au¬≠¬≠toridad pol√≠tica y organizaci√≥n econ√≥mica, y la naturaleza y el alcance de su influencia.

Los soldados de terracota de Xian, en color

 

Los soldados de terracota de Xian, en color

En un extremo tenemos una Cahokia descrita como ¬ęfoco de poder¬Ľ, un imperio hegem√≥nico basado en la fuerza, profundamente arraigado en el universo del Mississippi y quiz√° conectado con civilizaciones mesoamericanas como la maya o la tolteca. En el extremo opuesto de las opiniones, Cahokia es poco m√°s que una ciudad de la cultura del Mississippi m√°s grande de lo normal, cuyos vecinos eran duchos en el apilamiento de tierra. Pero como suele ocurrir, casi todas las hip√≥tesis se sit√ļan en un t√©rmino medio.

La punta de lanza del debate actual es el trabajo de Tim Pauketat, de la Universidad de Illinois, quien con su colega Tom Emerson postula que el ¬ębig bang¬Ľ de Cahokia fue producto de una inspiraci√≥n visionaria: un l√≠der, un profeta o un colectivo forj√≥ la visi√≥n de un nuevo modo de vida que atrajo gentes de todos lados, lo que cre√≥ un movimiento cultural de r√°pida expansi√≥n.

Cuando me re√ļno con Pauketat en Cahokia para ver el lugar a trav√©s de sus ojos, √©l se muestra m√°s interesado en mostrarme lo que ha en¬≠¬≠contrado en las tierras altas varios kil√≥metros al este: indicios de que los cahokianos controlaban comunidades externas de braceros que abastec√≠an de alimento a la ciudad y sus √©lites, pruebas, aduce Pauketat, de que la econom√≠a pol√≠tica de Cahokia estaba centralizada y alcanzaba un amplio radio de poder. La teor√≠a es controvertida, porque la investigaci√≥n en que se basa sigue in√©dita y porque entra de lleno en el meollo de la cuesti√≥n: el tipo de sociedad de Cahokia.

El sendero de John Muir

 

El sendero de John Muir

En la Universidad Washington de Saint Louis, Gayle Fritz sostiene que si Cahokia fue una ciudad, desde luego no fue la clase de ciudad que hoy nos imaginamos, sino una habitada por agricultores que cultivaban su propio alimento en campos cercanos. De lo contrario habr√≠a m√°s vestigios de almacenes. Apoy√°ndose en esta especie de l√≠mite pr√°ctico en el tama√Īo de una comunidad agraria de subsistencia, minimalistas como George Milner, de Penn State, aducen que las hipot√©ticas cifras de poblaci√≥n de Cahokia (que hoy se calcula estaba entre 10.000 y 15.000 habitantes en la ciudad y otros 20.000 a 30.000 en sus alrededores) duplican o incluso multiplican por m√°s la cifra de poblaci√≥n real, y que atribuir a Cahokia caracter√≠sticas de protoestado es un gran error. Pero con menos del 1% excavado, sigue habiendo sobreoferta de especulaciones y escasez de pruebas. El arque√≥logo de la Universidad Washington John Kelly, experto en Cahokia, sintetiza con acierto lo que hoy sabemos: ¬ęNo est√° del todo claro qu√© es¬Ľ.

Ni tampoco se sabe qué le ocurrió. Cahokia ya era una ciudad fantasma cuando Colón arribó al Nuevo Mundo, y el American Bottom y partes importantes de los valles fluviales del Mississippi y el Ohio estaban tan despoblados que la gente los llamaba la Región Vacía. El declive de Cahokia tal vez sea más misterioso que su surgimiento, pero tenemos unas cuantas pistas. La ciudad vivió su auge durante una fase climática de especial bonanza y entró en declive más o menos cuando el tiempo empezó a ser más frío, más seco y menos predecible. Para una comunidad agrícola que dependía de cosechas regulares, el cambio de las condiciones pudo ser desde preocupante hasta catastrófico.

 

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El hecho de que entre 1175 y 1275 los cahokianos construyeran (y reconstruyeran, varias veces) una empalizada que circundaba la mayor parte de la ciudad sugiere que los conflictos o la amenaza de ellos se hab√≠an convertido en un rasgo cotidiano de la vida en la regi√≥n, tal vez porque hab√≠a menos recursos que antes. Adem√°s, las poblaciones densas generan por definici√≥n problemas medioambientales (deforestaci√≥n, erosi√≥n, contaminaci√≥n, enfermedades) que no siempre son f√°ciles de paliar y que se han llevado por delante m√°s de una sociedad. Que Cahokia s√≥lo durase unos 300 a√Īos, vi¬≠¬≠viendo su apogeo a lo sumo durante la mitad de ellos, no deber√≠a causar sorpresa. ¬ęSi miramos la historia humana, la norma es el fracaso ‚Äďse√Īala Tom Emerson‚Äď. Lo asombroso es que las cosas duren.¬Ľ

Emerson dirige actualmente una gran excavación en la población vecina de Cahokia, East Saint Louis, una ciudad que tuvo varios miles de habitantes. Y una vez más todo corre a cuenta del fomento viario: el puente nuevo que se va a tender sobre el Mississippi ha dado al equipo de Emerson la oportunidad de rebuscar en 14 hectáreas hasta ahora condenadas por el progreso.

Cuando me traslado a Saint Louis para saber si hay algo que conmemore el lugar donde en su día estuvo el gran montículo (Big Mound) que fue destruido hacia 1869, me sorprende descubrir que su antiguo emplazamiento es justamente el punto de toma de tierra del nuevo puente que conectará con East Saint Louis. Hago algunas preguntas y averiguo que ya fue objeto de excavaciones arqueológicas antes de que se iniciaran las obras. Pero no se encontró ni rastro de Big Mound, sólo vestigios de las fábricas decimonónicas que habían ocupado su lugar.

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Tras un primer intento fallido, localizo por fin un recuerdo de Big Mound. Es un peque√Īo monumento conmemorativo de adoquines. Le falta la placa y entre sus piedras crecen las malas hierbas. Lo encuentro justo cuando se acerca un hombre para rociarlo de herbicida. Se llama Gary Zigrand. Ha dado parte al ayuntamiento de su deterioro, pero como no han hecho nada, ha decidido ocuparse √©l mismo. Y mientras roc√≠a las malas hierbas del monumento olvidado, dedicado al mont√≠culo olvidado del pueblo olvidado que un d√≠a vivi√≥ aqu√≠, dice: ¬ęEs una pena. Esto es historia, y hay que cuidarla¬Ľ.

 

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